«Lo que perturba a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que tienen sobre las cosas». — Epicteto, Enquiridión, V.
Reflexión
Ningún insulto, fracaso o crisis económica tiene el poder de herir tu alma por sí mismo; eres tú quien firma el decreto de tu propio sufrimiento al calificarlos como una catástrofe.