LA FISCALIZACIÓN EXTERNA Y EL PROCESO DE DAVID SÁNCHEZ

Según los hechos reflejados en los medios de comunicación, la Audiencia de Badajoz ha rechazado formalmente la petición presentada por David Sánchez (hermano del presidente del Gobierno) relativa a su proceso judicial. En paralelo, las acusaciones populares personadas en la causa afirman considerar “acreditado” que existen irregularidades en su contratación. El proceso, por tanto, continúa su curso legal bajo el escrutinio de los tribunales y la atención pública.

LA PERSPECTIVA ESTOICA: EL JUICIO PROPIO ANTE EL TRIBUNAL DEL MUNDO

Atendamos ahora a lo verdaderamente importante, aquello que no se desgasta con las mareas de la opinión pública ni con los dictámenes de los jueces de la tierra.

1º Si tú fueras el protagonista (Vivir el proceso en primera persona)

Si te encontrases en una situación donde tu nombre es debatido en la plaza pública y tus actos son sometidos a examen, la tentación inmediata de la mente no entrenada es la angustia, el deseo de controlar la reputación y la ira ante las acusaciones.

Para un estoico, la reputación es lo que llamamos un indiferente preferido. Es decir, es preferible tener buena fama a tenerla mala, pero no tiene un valor moral intrínseco porque no depende enteramente de ti. El filósofo Pierre Hadot explicaba que el estoicismo antiguo nos enseña a delimitar nuestro “yo” verdadero de las circunstancias externas. Tu única ocupación real en este escenario debe ser la Justicia y la Integridad en tus acciones presentes.

Si has actuado con rectitud, la opinión del tribunal o el clamor de la multitud no pueden alterar la salud de tu alma. Como escribió Marco Aurelio en sus Meditaciones:

“¿Acaso la esmeralda pierde su belleza si no se la alaba?”.

Tu papel aquí sería aceptar el destino (Amor Fati), presentarte ante la ley con la frente alta, responder con la verdad y entender que el veredicto final es un evento externo. Tu paz mental (Ataraxia) no se encuentra en el resultado del juicio, sino en la certeza de haber obrado conforme a la virtud.

2º Si lo contemplas desde afuera (El observador de la tormenta ajena)

Si observas este suceso como un ciudadano o un espectador más, la trampa es caer en el chisme, el juicio apresurado, la indignación vacía o la polarización destructiva.

Aquí debemos invocar el concepto de Sympatheia, la interconexión de todos los seres humanos en el cosmos, analizado profundamente por autores modernos como David Fideler. Ver al otro desde la Sympatheia implica recordar que todos los hombres buscan el bien, aunque a menudo se equivoquen en el camino debido a la ignorancia.

Al mirar la noticia desde afuera, debes aplicar lo que Pierre Hadot llamaba “La Vista desde Arriba”: eleva tu mente por encima de la Audiencia de Badajoz, por encima de los periódicos y de las disputas políticas. Contempla la escena como un destello efímero en la inmensidad del tiempo. ¿Qué importancia real tiene este litigio en la escala del universo? Ninguna. Tu deber como observador no es condenar ni celebrar el mal ajeno, sino usarlo como un espejo para examinar tu propia vida.

Ejercicio de reflexión para hoy: “El Tribunal Interior”

Para llevar esto a la práctica en las próximas horas, no miraremos a los tribunales de Badajoz, sino al único tribunal que debería importarte: el de tu propia conciencia.

Tu ejercicio: Esta noche, antes de cerrar los ojos, practica el examen de conciencia que Séneca describía en sus Cartas a Lucilio. Dedica cinco minutos en silencio a responderte estas tres preguntas con absoluta honestidad:

  1. ¿Qué he hecho hoy que se haya desviado de la razón o la virtud?
  2. ¿He intentado controlar la opinión que otros tienen de mí en mi trabajo o con mi familia?
  3. ¿He juzgado duramente las acciones de alguien externo sin conocer la totalidad de su historia?

Deja un comentario